IMANTADOS Y GRAFENADOS DE LAS VACUNAS: ¿LOS NUEVOS MUTANTES?

 

Por Ángel Núñez.- Bienvenidos al mundo real, sacado de la peor pesadilla. Bienvenidos seáis a la nueva versión de la especie humana. Aquellas personas que por capricho, necesidad o presión social hayan cedido a la falsa convicción covidiana de que la vacuna es la única salida tienen un pequeño problema: es probable que se le peguen los metales; es decir, funcionan como si fueran verdaderos imanes y atraen monedas, cubiertos y todo tipo de objetos metálicos.

Este efecto, que vendría a ser el más leve, teniendo en cuenta que aún pueden hacer una vida normal y no han sufrido daños graves, ha sido reportado a través de múltiples testimonios en forma de vídeos y fotografías.

Tuve la oportunidad de comprobarlo por mí mismo cuando fui invitado a almorzar con ocasión de mi 57 cumpleaños. El esposo de mi amiga dijo tener las dos dosis y, al tener cierta confianza y cercanía, le pregunté y me dijo que le vacunaron en los dos brazos. Saqué una pequeña moneda y me señaló dónde le inocularon el tóxico y allí, en efecto, se pegó la moneda de veinte céntimos. Posteriormente, él mismo hizo lo mismo en el otro brazo y, para más inri, un compañero le puso un tenedor y era exactamente el mismo resultado. El sujeto atraía estos objetos. ¿A qué se debe esto? Dado que nos encontramos con un efecto que ninguna vacuna debería provocar, habría que preguntarse si podría tratarse de un arma biológica o una manera de control del individuo a distancia y sin que se dé cuenta de ello Si la respuesta es afirmativa, nos encontramos con que la realidad supera la ficción y, en este caso, una de las peores.

En una de las imágenes del vial de Pfizer que el doctor Pablo Campra Madrid utilizó para su investigación se descubrieron nanorouters de tamaño tan pequeño que su carácter microscópico arroja los peores presagios. La mutagénesis, la apoptosis o muerte celular, la liberación de radicales libres, la toxicidad pulmonar, las pulmonías bilaterales, la genotoxicidad o daño al ADN, la inflamación, la inmunodepresión, los daños al sistema nervioso, al sistema circulatorio, endocrino, reproductivo, urinario, pudiendo causar muerte anafiláctica y disfunción multiorgánica, son solo una de las breves descripciones de sus efectos. Cada una de estas piezas, cuadrados, contiene un completo circuito. Su capacidad para absorber ondas electromagnéticas, multiplicando la radiación mediante la antena o simplemente actuando como un repetidor de señal se observa en los complejos sistemas conformados por células cuánticas compuestos por cuatro puntos que pueden recibir o no electrones. Estas estructuras se suman en complejas redes tanto a nivel horizontal como vertical. Su capacidad para recibir señales de internet y activarse las convierte en especialmente peligrosas ante la presencia de ondas 5G que pueden activarlas, de manera que actúan de manera autómata.

Al ser ligeras y finas, es decir, afiladas, pueden introducirse en nuestras células, romper el ADN, modificarlo, rajar alguna de ellas, producir sangrados, trombos y otros problemas más graves de salud. Incluso es posible que atraviesen la barrera hematoencefálica y se introduzcan tanto dentro de nuestras neuronas como en el espacio intersináptico, alterando el comportamiento de neurotransmisores como la dopamina, la responsable de las conductas adictivas y, por ende, graduar nuestros estados de ánimo, así como intenciones programadas. El resultado de ello no es otro que cumplir el dorado sueño satánico de controlar la mente de los hombres, algo que desde el principio el Instituto Tavistock intentó desde hace cien años y que nunca logró completamente. Primero lo hicieron a través del capitalismo y el comunismo bolchevique, fruto de sus maquiavélicos planes, después emplearon las drogas y la televisión, luego las ondas electromagnéticas y ahora lo desean hacer con nanotecnología celular y cerebral. El arma del enemigo se vuelve cada vez más sofisticada y en estos tiempos están probando la que puede ser definitiva para tener un ejército de esclavos.

El macabro plan no se queda solo en alterar el ADN, sino en experimentar con “eso” que llaman vacunas covid, aunque sea a pequeñas dosis que sus políticos les administran lentamente, con el fin de lograr su objetivo, que no es otro que lograr ciudadanos obedientes y sacrificados, siempre con el engaño del más bello ángel caído, convenciéndolos de las bondades que supone el someterse al poder de estar en el bando de los aceptados, que son los imantados.

Muchas personas reaccionan con hilaridad y falta de asombro ante ello, pues la disonancia cognitiva les conduce a creer que es algo que no está fuera de lo normal, a pesar de resultar novedoso o sorprendente. De repente, actúan de una manera ilógica y absurda, sin capacidad de análisis lógico alguno, aceptan las consecuencias de las psicoórdenes terroristas del Estado, creyendo que es la última salida, o que es el mejor resultado, visto el caos del que es mejor salvarse. Da igual que sus fluidos sanguíneos se llenen de negro grafeno que no les devolverá más ni la vida ni la salud, prefiriendo los poderosos brazos de las élites encantadoras, pertenecientes a sectas satánicas, ávidas de almas humanas de todas las edades, incluso niños.

Todo ello, en el marco de lo que parece ser una ceremonia de entrega de seres humanos al mismo Lucifer, de un sacrificio de una nueva religión para la cual los seres humanos son un estorbo. El amor es un problema para el logro de los objetivos; el individualismo es la puerta hacia su sagrado éxito final; la destrucción de las relaciones sociales un brindis para celebrar sus triunfos; el miedo, la puerta hacia el infierno que recorre sus venas y que esparcen con cada noticia; y las mentiras, la forma de poner grilletes a las mentes que, antes lúcidas y pensantes, ahora son depósito de caos, locura, absurdo y muerte.

El mero hecho de estar imantados ya es suficiente para saber que tienen amos, que dejaron de ser libres para convertirse en esclavos, cuando llegue la hora de activar las antenas 5G y empezar su plan selectivo de quien sobrevive, como una partida de damas en la que mueven las piezas a modo de diversión.

El mundo corre un gran peligro. Es el fin de la raza humana, del amor, de la solidaridad, de la fraternidad y de la unión de los corazones en uno solo. Habrá esperanza para los imantados si eligen el camino de la desobediencia al Estado psicoterrorista y le plantan cara diciéndole un no rotundo a sus absurdas y aterradoras órdenes. O llega la revolución humana o se encontrarán con nuestra resistencia. La libertad se abre paso, aunque las intenciones rothschildianas sean vernos muertos.

*Psicólogo y colaborador de AD

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