EL PASE COVID EN EL MÓVIL ES PROVISIONAL. EL PLAN ES QUE LLEVEMOS EL CÓDIGO EN EL CUERPO.

Miles de personas en Europa ya se han implantado el microchips bajo la piel.

Por Magdalena del Amo.- El 17 de marzo de 2020, bajo el título “Crónica de un plan diabólico perfecto. El coronavirus del miedo y la estabulación” publiqué el siguiente artículo sobre el plan de dominio y control. No es que sea profeta, pero sí investigadora de eso que conocemos como el Nuevo Orden Mundial y al corriente de las diferentes estrategias que los “amos del mundo”, psicópatas con diploma, han ido pergeñando en las últimas décadas y ensayando con su granja humana, tan vulnerable, tan llena de miedos profundos y siempre dispuesta a creer en líderes falsos. He aquí un párrafo del citado texto de marzo de 2020:

“Esta es la crónica de un plan diabólico perfecto: La industria farmacéutica quiere vender sus vacunas y antivirales. La Organización Mundial de la Salud depende de las farmacéuticas para financiarse. La OMS categoriza la pandemia. Los peritos internacionales –al servicio del sistema— dan la voz de alarma para iniciar el plan de domesticación. Los medios de comunicación ponen en marcha el ventilador de intoxicar. Los políticos –preocupados por sus puestos de privilegio— se hacen eco y forman gabinetes de crisis. El miedo se propaga y la sociedad entra en pánico. Los gobiernos toman medidas extraordinarias y decretan el “estado de alarma”. Arresto domiciliario para toda la población. Las empresas interrumpen su producción. Los medios siguen intoxicando. El miedo se convierte en terror. Todo el mundo habla de lo mismo. Mientras tanto, los financieros y las farmacéuticas siguen con su plan oculto. El crack económico controlado se vislumbra. La sociedad —asustada y muy debilitada emocionalmente— se prepara para aplaudir la vacuna, el chip o lo que venga. La dictadura mundial es casi un hecho. Nuevas normas, nuevas leyes, un estado policial. Nuestro vecino será nuestro enemigo, dispuesto a denunciarnos si infringimos la norma. ¿Que esto en España no pasará? Amigo lector: esto ya está a las puertas. No sigas dormido. Ya es hora de despertar”.

A lo largo de estos 22 meses hemos ido publicando, casi como tema único, los diferentes pormenores de esta pandemia de diseño, cortina de humo para ocultar el plan de conquista de los seres humanos a través de la esclavitud del alma, por medio de la vacuna y su “marca” indeleble.

Con fecha 25 de marzo de 2020, con el título “Identificación digital ID-2020, el terrorífico plan de Bill Gates para controlar a la humanidad”, escribí:

“… las cosas continúan su curso y parece que lo que vaticinamos hace años está al caer. Se acerca la hora de la esperada vacuna obligatoria y el terrorífico chip, de la mano de nuestro inefable Bill Gates. Lo que anuncia este profeta de calamidades respondiendo a preguntas sobre el coronavirus, en una sesión de Reddit, que publican algunos medios que ya han sido censurados, de los que también se hace eco El Independiente, de España, es para poner los pelos de punta, salvo a los realmente malvados o a los tontos útiles que abundan más de lo que parece.

”El magnate anunció que piensa poner a disposición de los gobiernos del mundo ‘cápsulas implantables, también llamadas microchips, para humanos que tienen certificados digitales’, con el fin de identificar a los afectados por la Covid-19. Estos microchips mostrarían –en este caso particular— quién se ha sometido al test del coronavirus y quién se ha vacunado contra él. Los certificados digitales de Gates no se refieren a nada de lo que conocemos, sino a una especie de ‘tatuajes de puntos cuánticos’ que detectarán a los no vacunados. El problema no radica en si la vacunación es obligatoria o no, sino en la discriminación que sufrirían quienes no acepten las nuevas normas. Imaginemos, por ejemplo, que el certificado de vacunación es necesario para ejercer la función pública, para ser político, médico, para viajar, para entrar en establecimientos, para tener una cuenta corriente, comprar, vender, es decir, para existir. Alguien no vacunado se verá condenado a ser un ermitaño. Por eso, incluso los más reacios se vacunarán. Es cuestión de tiempo.

”Es mucho lo que se ha especulado sobre el contenido de las vacunas, y no me estoy refiriendo a adyuvantes que pueden crear efectos adversos, sino a estas nanopartículas de reciente creación capaces de esterilizarnos o de modificar nuestro ADN para conseguir una humanidad transhumanista, una sociedad de individuos-máquina, ciborquizados, sin empatía, controlados a distancia. Tenemos muchos motivos para deducir que a estas élites les molestan los sentimientos que el ser humano es capaz de generar cuando se encuentra en un estado de alta vibración: amor, alegría, optimismo, generosidad o gratitud. Esto quieren destruirlo. De hecho, los científicos que trabajan para ellos hace tiempo que investigan la manera de impedir que el ser humano pueda producir estas emociones nobles; quieren destruir el sentimiento religioso y la tendencia a lo sagrado, que encerraría ese enigmático gen VMAT2, que el genetista Dean Hamer denominó el gen de Dios. (Uno de los papeles más importantes que juegan los genes de Dios en la selección natural es proporcionar a los seres humanos un innato sentido de optimismo). Dicho de manera cruda, han conseguido nuestras mentes, y ahora quieren nuestro corazón y nuestras almas. Un buen tema para reflexionar.

”Hace tiempo que investigadores del MIT y de la Universidad Rice trabajan en ello, como un sistema óptimo de control. ‘El cuántica tatuajes DOT implica la aplicación de azúcar soluble basado en microaguja que contiene una vacuna y puntos cuánticos al cobre fluorescente incorporado en cápsulas biocompatibles en la escala de micras’.

”Esto será implementado a través de la compañía ID2020 cuyo propietario es Bill Gates. Según el falso filántropo, tan acostumbrado a vender sus patrañas, esto resolvería el problema de más de mil millones de personas que viven sin una identidad oficialmente reconocida”. Como siempre, preocupándose por los débiles. ¡La misma explicación que da a la implantación de los transgénicos! ¡Siempre haciendo el bien! Hay que tener caradura y hay que estar muy convencido de que habla para el pobre rebaño humano.

”El chip del que venimos hablando hace tiempo es un proyecto paralelo que también financia la Fundación Bill & Melinda Gates, que dirige el citado MIT. Se trata de un artilugio del tamaño de una cápsula medicinal que se implanta en la base del dedo pulgar –en los países nórdicos lo están haciendo de manera voluntaria—, que contendría toda nuestra información, incluso la más privada.

”Para el proyecto de identificación digital, la ID2020 está unida a las empresas IDEO, Accenture, Gavi –perteneciente a Gates— y a la Fundación Rockefeller. En cambio, sí está la ONU, que ha arropado el proyecto bajo el “cabetodo” denominado ‘Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas’. “Sostenible” es otro de los mantras desde hace unos años. El vocablo sostenible puede barnizar de respetable cualquier atrocidad. De la misma manera, en el momento actual, hablar de inversiones en tecnología inalámbrica y satelital es casi sagrado. Ello engloba la implantación de la red 5G y el llamado internet de las cosas para un total control del ser humano”.

Hasta aquí lo publicado en marzo de 2020. No obstante, este chip es mucho menos peligroso que las nanopartículas que incluirían las vacunas.

En abril de 2020, en pleno confinamiento, publiqué el siguiente texto:

“Estamos tan amedrentados en nuestras improvisadas cárceles, tan pendientes de los titiriteros de las teles, intoxicadores a destajo en estos días de arresto domiciliario, que hemos perdido la perspectiva de lo que somos y la capacidad de pensar y de razonar por nosotros mismos, acostumbrados ya a tanta obediencia y consigna inculcada. Toda esta situación parte de una gran mentira global, bien urdida en los think tanks de quienes manejan los hilos. ¡Es hora de despertar! Este grito de alarma va dirigido a las gentes de buena voluntad, que no se imaginan que están siendo traicionadas. Nada de lo que está ocurriendo es lo que parece. La incongruencia es tal que, por un lado, nos asustan con los muertos, y por otro, nos ocultan las cifras reales. Es algo muy terrible lo que sucede, pero la epidemia es tan solo una cortina de humo. Lo que hay detrás se irá viendo, aunque ya van dando bastantes datos para ir confeccionando el fresco”.

Unos meses después, en el apéndice para la octava edición del libro “Conspiraciones contra la humanidad. La agenda de los amos del mundo”, hago la siguiente reflexión:

“Así pensábamos en abril, y cada vez nos afianzamos más en que la pandemia no es tal, sino un ataque a toda la humanidad, el mayor desde que tenemos historia.

Analizados todos los puntos, nos reafirmamos en nuestra opinión de los primeros momentos: la pandemia es una farsa, un pretexto para someternos a vigilancia y control. Muchas personas de buena fe se preguntan: “¿Y los muertos?, porque sí hubo muertos y sigue habiendo muertos”. Los muertos fueron reales y, además, necesarios para “vestir la pandemia” y asustarnos con un virus apocalíptico rodeado de misterio. Un virus no letal que, en efecto, se llevó por delante a miles de personas, algunas jóvenes, pero la mayoría mayores, muchas de ellas enfermas crónicas, muy medicadas y, por tanto, con un sistema inmunitario deprimido, que hubieran fallecido en el plazo de un año, según los expertos. Esta es la cuestión. Pero había que sacrificarlas a todas juntas para provocar el estado de psicosis colectiva y que la sociedad aceptase cualquier imposición, por disparatada que fuese. Así se vendió el confinamiento y demás medidas restrictivas, con toda la batería de medios de comunicación al servicio del poder, y periodistas apesebrados entregados a la causa. Pero todo esto no fue sino la historia de una pandemia anunciada por el propio Bill Gates que, en su intervención en la Conferencia de Seguridad de Munich, hace unos años, aconsejó a los diferentes Estados invertir en vacunas para enfrentarse a una guerra futura, que no sería con bombas, sino con virus. “… la comunidad internacional debe darse cuenta de que tiene que prepararse para una pandemia mundial”, dijo el inefable. Palabras “sabias” de alguien que, entre otros negocios, se dedica a investigar sobre virus y a patentarlos, además de antivirales y vacunas. (En una reunión de los GoalSpeekers, celebrada en Nueva York en 2019, organizada por la Fundación Bill & Gates, Pedro Sánchez acudió como invitado y aportó más de cien millones de dólares para la compra de vacunas)”.

“Aun a costa de caer en la reiteración, hay que recalcar la fijación que esta gente tiene sobre el control de la población y la queja constante sobre los viejos, consumidores de recursos. Vuelvo a citar las palabras del exsecretario de Defensa de Estados Unidos, Robert McNamara, que vienen al hilo de lo que estamos viviendo: “Hay que tomar las medidas para la reducción demográfica del globo terráqueo, aun en contra de la voluntad de sus respectivas poblaciones. La reducción del índice de natalidad ha sido un fracaso. Por eso tenemos que aumentar la tasa de mortalidad por medios naturales, por el hambre y por la inoculación de todo tipo de enfermedades”. ¡Escalofriantes palabras!

“Conviene puntualizar un vector importante: el plan de eutanasia que existe en muchos países del mundo, incluido España, donde ya se estaba sedando “por la puerta de atrás” en muchos hospitales, mucho antes de su paso por el Congreso. Recordemos también las palabras de la que fuera directora del FMI, Christine Lagarde, o las del viceprimer ministro de Japón, Taro Aso, aludiendo a la “desgracia” de que los viejos vivan tantos años. ¿Se quejan de que vivimos demasiados años y nos confinan para que no nos contagiemos? ¿Y quieren darnos una vacuna para salvarnos la vida? Esto no nos encaja.

En efecto, 22 meses después lo que augurábamos se está cumpliendo a través de la vacuna y el pasaporte covid,
con el total consentimiento de la sociedad. Lo vemos en las colas de los vacunódromos para inocularse el veneno; en las de las farmacias para comprar los test de antígenos. Todo muy bien planificado haciéndolo coincidir con las esperadas comidas y cenas de Navidad que tanto hemos disfrutado siempre. Pero ha llegado la hora de establecer prioridades y decidir sobre las renuncias para poder seguir siendo libres. Comento a título personal que no acudo a ningún lugar que me exija identificación covid y estoy dispuesta a defender mi libertad por encima de todo.

La sociedad va hacia del matadero creyendo que camina hacia la tierra prometida, al mundo feliz. Y así será cuando llegue, porque su capacidad de pensamiento y reacción serán tan exiguos que ni caerán en la cuenta de que son mutantes, meros pedazos de carne andante con un código MAC en su interior y una serie de circuitos dependientes del ordenador del gran hermano, el ente que concederá los permisos para respirar y que asignará, a conveniencia, la fecha de caducidad de los pobres terrícolas. Esa será la fase siguiente al pase covid. Ya no se llevará el código QR en el móvil, sino en el cuerpo. De hecho, los vacunados ya llevan un código, según detectó el doctor De Benito, pero introducido a traición y no declarado por las autoridades sanitarias. ¡Si es que lo saben! Una humanidad sin nada, pero feliz, como predijo el FMI y acuña el Foro de Davos en la colorista rueda de la Agenda 2030.

Los meses próximos van a ser muy trascendentes. La situación podría acelerarse con más presión, incluso con la creación virtual de una nueva variante o incluso de un virus más eficaz, que justificaría cualquier acción políticosanitaria. En el otro extremo, podría producirse una tregua en la pandemia, una especie de simulacro de final, mientras organizan el golpe de gracia. Sabemos que la cúpula está completamente resquebrajada. La lucha por el poder es feroz y hay una parte que ha desistido del plan primario. También es cierto que, en cualquier momento, esto podría dar un vuelco. A pesar de la uniformidad observada en la sociedad, estamos viendo mucha gente despierta, incluso vacunados, que lo han hecho por presión familiar o por miedo a perder el trabajo. También es notorio en los sanitarios, cada vez más convencidos de que algo raro se esconde tras esta pandemia. Está habiendo un despertar, que se hace visible en los pequeños pero numerosos oasis de médicos, enfermeras, educadores, abogados, padres de familia, periodistas, youtubers y demás comunicadores de las redes sociales que amplían el espectro de la disidencia, del afirmacionismo de la verdad, de la lucha por la libertad frente al sometimiento. Esto nos hace estar muy esperanzados al tiempo que mantenemos la guardia. Las buenas señales están llegando por todas partes. Somos muchos trabajando para el bien. El Creador no nos dejará solos.

Si algún youtuber desea reproducir este texto o parte de él para la locución de su vídeo, debe pedir autorización y citar la fuente al principio de la narración.

gcomunicacion@laregladeoroediciones.com

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Magdalena del Amo

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