A TODOS LOS QUE SE INDIGNAN CON LOS QUE SE NIEGAN A “VACUNARSE”.

Para todas las personas razonables y muy inteligentes (y también para los que no son tanto) que se indignan ante los que se niegan a vacunarse.

Perdónennos por nuestras dudas sobre la seguridad de lo que llaman al unísono “la vacuna”. En efecto, tendríamos que confiar ciegamente en la tele y en las autoridades. Tendríamos que confiar en los estudios suministrados por los laboratorios farmacéuticos sin importar las condenas que han tenido en estos últimos años, cifrándose en miles de millones de dólares las multas pagadas, por fraude científico.

Perdonen nuestro desconcierto y  esfuerzo por comprender la justificación científica de las medidas tomadas.

Perdonen por intentar evaluar la proporcionalidad de las medidas impuestas comparadas con los riesgos incurridos.

Perdonen por confrontar el discurso de los científicos provacunas con sus vínculos y conflictos de intereses con otros científicos más honrados.

Perdonen por intentar comprender la naturaleza de las controversias científicas en vez de conformarnos con la dictadura de un pensamiento autoritario, arrogante y parcial.

Perdonen por negarnos a servir de cobaya a las inyecciones experimentales, sin pruebas clínicas concluyentes.

Perdonen por atrevernos a examinar las cifras oficiales de las muertes y los graves efectos no deseados relacionados con las diferentes vacunas Covid, en vez de dejar este tema para los “expertos”, o de reconocer sin más que todos estos datos no son sino coincidencias sin ninguna relación con alguna que otra causalidad establecida.

Perdonen por no querer optar por el riesgo de infringir efectos segundarios graves a nuestros hijos, cuando no tienen prácticamente ninguna posibilidad de enfermarse de forma grave por la Covid, y que nadie es capaz -en toda honradez y científicamente- de reconocer una relación beneficio-riesgo favorable de una vacuna como ésta para ellos.

Perdonen que existamos.

Tienen razón, no somos más que unos insolentes. Después de todo estamos en estado de urgencia y no disponemos de tiempo para abrumarnos con reflexiones y moralidad. No destrocemos la unión del rebaño y dejémonos guiar por los “expertos” honrados y fidedignos que nos gobiernan. Lo importante, no es la verdad, ni siquiera la realidad, sino que nos quedemos unidos en la guerra contra el virus.

Tienen razón; el mayor peligro viene de los “conspiranoicos“, es decir de todos los que se atreven a cuestionar la honradez de las autoridades políticas y científicas -o de los medios de comunicación más importantes-. Esos malditos conspiracionistas van a sembrar los gérmenes de la duda y de la división. Y por su imprudencia, podrían empujar a la gente a reflexionar.

En cambio, gracias a Pfizer y a Moderna, y a todos los demás, por acordarse de todos nosotros y por proponer una oferta de suscripción de la vacuna anti-covid para toda la vida.

 

Damos las gracias a los medios dominantes, neutros e independientes por desempeñar una labor tan importante de información de las masas incultas de las que todos formamos parte.

Gracias, como no, a todos nuestros dirigentes y al equipo que lidera las medidas sanitarias -en particular, al comité de expertos que nunca existió- por darlo todo para nuestro bienestar.

Que todo sea por nuestro bien.

Sí, en efecto; es por nuestro bien que las autoridades han seguido desde hace año y medio suprimiendo las camas en los hospitales.

Es por nuestro bien que nos impusieron las mascarillas en el exterior sin fundamento científico alguno.

 

Es por nuestro bien que se nieguen a recomendar la vitamina D y el zinc como elementos preventivos que reforzarían nuestras defensas inmunitarias, a pesar de todos los estudios confirmando sus efectos protectores.

Es por nuestro bien que se nieguen a recomendar tratamientos precoces poco onerosos a pesar de la abundante literatura científica y las experiencias reales que demuestran su eficacia, y que lo único que recomienden sea el Remdesivir y quedarse en casa.

Es por nuestro bien que amenacen y suspendan a todos los médicos que han curado a sus pacientes con resultados asombrosos en vez de mandarlos a su casa con el doliprane.

Es por nuestro bien que pidan millones de dosis de Remdesivir a 3.000 euros la dosis intravenosa sin estudios que convaliden estos efectos, y a pesar de los resultados concluyentes en cuanto a su ineficacia, su toxicidad para los riñones y su papel mutágeno.

Es por nuestro bien que aterroricen y amenacen a la población para que se inyecte un medicamento experimental del cual no existen datos concluyentes sobre sus efectos a medio y largo plazo.

 

Es por nuestro bien que el poder ejecutivo haya creado un Consejo de Defensa totalmente secreto (para 50 años) con una autoridad suprema sobre la salud, compuesta por sujetos con conflictos de intereses.

Es por nuestro bien que inciten a los niños a vacunarse aunque corran más riesgos de padecer efectos secundarios por las “vacunas” que por el Covid.

Es por nuestro bien que lancen una vacuna masiva en plena pandemia, contrariamente a las normas habituales de prudencia.

Es por nuestro bien que pisoteen las libertades más fundamentales y que dividan entre sí a la gente con dos regímenes de derechos.

Es por nuestro bien que prohiban la prescripción de la hidroxycloroquina, cuando su prescripción por los médicos era un acto rutinario.

Es por nuestro bien que se nieguen a recomendar el uso de la ivermectina, de macrólides y del zinc.

Es por nuestro bien que hayan despreciado todo el trabajo de L’IHU (Instituto del Hospital Universitario Mediterráneo de enfermedades infecciosas de Marsella), el lugar más experimentado y prestigiosos sobre la investigación de infecciología en Francia, y cuyos resultados han superado con creces los de otras investigaciones.

 

 

Es por nuestro bien que movilicen y financien pruebas PCR poco fiables con ciclos de amplificaciones tan numerosos que sus resultados pierden todo su significado.

Es por nuestro bien que contabilicen como muerto POR Covid a una mayoría de gente muerta CON Covid.

Es por nuestro bien que se hayan asociado con los GAFAM (Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft) para censurar a los “conspiranoicos” de  YouTube, Twitter y Facebook.

Es por nuestro bien que acepten eximir de cualquier responsabilidad a las farmacéuticas en caso de efectos segundarios de las vacunas, y que nos obliguen a firmar una declaración de consentimiento.

 

 

Es por nuestro bien que hayan decidido crear una división entre vacunados y no vacunados, cuando son los vacunados mismos los que pueden contaminar a los demás.

Es por nuestro bien que declararon como locos, seniles y peligrosos a todos los científicos  más brillantes y en posesión de los títulos académicos más prestigiosos, que tuvieron la desgracia de cuestionar el discurso oficial de la pandemia.

Perdonen por acabar desconfiando de los que quieren lo mejor para nosotros. Somos demasiado estúpidos para entenderlo.

Somos demasiado tontos para comprender …

) que tuvieron que cambiar la definición de lo que es una vacuna para poder decir que estos experimentos génicos son vacunas,.

) que nos enfrentamos a una vacuna tan novedosa y tan revolucionaria que no impide la enfermedad, ni deja de ser contaminante,

) que pretenden “vacunar” a la gente con técnicas inéditas en fase experimental, cuyas consecuencias a medio y largo plazo ignoramos; pero que aquellos que se vacunan no se consideran cobayas.

Somos demasiado lerdos para comprender …

-que no conocemos en su integridad la composición de las vacunas en nombre del secreto industrial, pero que a pesar de ello podemos afirmar que no causan problemas,

-que las industrias responsables del suministro de las vacunas, siendo una de ellas Pfizer, han sido condenadas a varios miles de millones por fraude científico, pero que podemos apoyarnos en sus estudios para lanzar la campaña de vacunas,

-que si especialistas de vacunas y otros científicos -en el mundo entero- nos advierten de los riesgos de estas vacunas con adenovirus o ARN mensajero, es porque se han vuelto locos o seniles,

 

-que si un anciano muere teniendo la Covid, muere de la Covid, pero que si muere después de haberse vacunado es por culpa de la vejez,

-que el número de muertos y efectos indeseables -oficialmente señalados por las agencias de farmacovigilancia de los “vacunados”- no guarda ninguna relación con las vacunas habituales, y que tenemos que cerrar los ojos.

Somos demasiado tontos para comprender …

>que estas inyecciones génicas evitan las formas graves de la enfermedad Covid, y sin embargo países ultravacunados -como Israel e Inglaterra- cuentan con muchas personas en actual reanimación y están doblemente vacunadas,

>que es tanta la protección garantizada por esta vacuna que hay que seguir con la distancia de seguridad, seguir llevando mascarillas, y sobretodo seguir teniéndoles miedo a los no vacunados,

>que es tan eficaz la vacuna génica, que ya se habla de “descenso inmunitario”, de tercera o cuarta dosis, y por qué no, de una suscripción anual o bianual.

Somos demasiado tontos para comprender …

 

) que nunca hemos conseguido acabar con las epidemias de gripe, pero que pretendemos que, en cuanto todo el mundo se haya “vacunado”, venceremos al coronavirus,

) que los países con el mayor número de vacunados son los que más riesgos corren con las nuevas variantes, pero que esto se debe a que no están suficientemente vacunados,

) que si los vacunados enferman, es por culpa de los no vacunados,

) que el Estado está súper endeudado y no tiene dinero, pero que puede endeudarse con miles de millones de euros para financiar esta política sanitaria,

) que los test y las vacunas son gratis, pero que les toca a los contribuyentes pagarlos,

) que pretendiendo salvar una parte ínfima de la población, sacrificaremos la vida de otros muchos y destruiremos el futuro de la nación.

Sí, somos demasiado tontos para entender todo esto.

Tenemos que aprender, gracias a ustedes, a volver a poner las cosas en el orden que les corresponde.

Tenemos que comprender que …

-la libertad es sinónimo de sometimiento al pase sanitario,

-la inmunidad artificial supera a la inmunidad natural,

-y que si la gente vacunada enferma y desarrolla formas graves, eso es la prueba de que la vacuna funciona. Y si una vacuna no funciona tan bien contra una nueva variante hay que volver a administrar una dosis de la misma vacuna.

 

Tenemos que comprender que… cualquier persona que da positivo en el test PCR es una persona enferma, aunque goce de buena salud; pues son en verdad personas enfermas que no quieren cuidarse y de las que hay que desconfiar.

Lo siento, somos algo lentos y vamos a tener que repetir todo esto si queremos lograr nuestra reinserción. Por fortuna tenemos a los periodistas que destacan por su pedagogía y sus constantes noticias repetitivas.

Gracias a todos, a toda la gente razonable y muy inteligente por velar por nosotros.

Gracias por librarnos de la carga de tener que reflexionar.

(Fuente: https://vigilance-pandemie.info/; visto en https://es.sott.net/)

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