Archivo de la categoría: Filosofía y pensamiento.

Historiando la penumbra.

Boethius.

El polémico bestseller de Catherine Nixey The Darkening Age (La edad de la penumbra. Cómo el cristianismo destruyó el mundo clásico) está recibiendo en España numerosas alabanzas tanto desde la izquierda como desde la derecha desde que fuera traducido y publicado en español por la editorial Taurus. El último ejemplo es la entusiasta columna de Fernando Sánchez Dragó en El Mundo de 10 de junio [reproducida ulteriormente en este periódicoN. d. R.]. Este escritor, tan admirado por muchas y buenas razones, pondera este libro como “una apología de la tolerancia” y “un magnum opus filosófico e histórico”.

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La civilización judeocristiana europea se encuentra en fase terminal.

Michel Onfray

“La civilización judeocristiana europea se encuentra en fase terminal”, proclama Michel Onfray en Decadencia, el segundo volumen, y hasta ahora el último publicado, de Breve enciclopedia del mundo (Los otros dos son Cosmos y Sabiduría, aún pendiente de publicación). “La potencia de una civilización casa siempre con la potencia de la religión que la legitima. Cuando la religión está en fase ascendente, la civilización lo está igualmente; cuando se encuentra en fase descendente, la civilización decae; cuando la religión muere, la civilización fallece con ella. El ateo que soy ni se ofusca ni se alegra por ello: lo constato, como lo haría un médico con una descamación o una fractura, un infarto o un cáncer”. Seguir leyendo La civilización judeocristiana europea se encuentra en fase terminal.

Verdad III

“Satanás tiene una inteligencia destacada, que se expresa en for­ma sutil; una capacidad suprema de disimulo, una habilidad pa­ra introducirse por todas partes –también en miembros y líde­res de la Iglesia– pudiendo incluso hacer creer que no existe. Baudelaire decía: La astucia más fina del Demonio es la de no hacerse creer existente. Efectivamente, uno no se defiende de un enemigo que no existe, y así el demonio trabaja libremente. Para servir a Dios hay que creer en Él, sin embargo, no es nece­sario creer en el demonio para ser su vasallo. Más aún, al ignorarlo, es cuando mejor se le sirve.

Su primera y mayor argucia consiste en lograr que pongamos en duda o neguemos su existencia. El Papa Juan Pablo II decía: No hay que tener miedo de llamar por su nombre al primer ar­tífice del mal: el maligno. La táctica, que usaba y usa, consiste en no revelarse, para que el mal, que él ha introducido desde el principio, sea desarrollado por el hombre mismo, por los siste­mas y las relaciones interhumanas, entre las clases y entre las naciones… … para convertirse también cada vez más en un pe­cado “estructural”, y no dejarse identificar como pecado “per­sonal”. Para que el hombre, por tanto, se sienta en cierto sen­tido “liberado” del pecado y, al mismo tiempo permanezca ca­da vez más en él.

De una breve introducción al libro “Desde el infierno de Ulises al cielo de Pablo” de Pablo de Torreones (Edit. Voz de Papel).

Los sofismas del papa Paco.

Entrevista con Francisco Soler.

Francisco José Soler Gil es un filósofo al que encontraremos con frecuencia recorriendo la comarca fronteriza entre las ciencias naturales y la filosofía. El escarpado y neblinoso paraje donde confluyen la ciencia, la filosofía y la teología resulta especialmente de su agrado, como muestra la obra que publicara junto con Martín López Corredoira en Ediciones Áltera (¿Dios o la materia?). La redacción de El Manifiesto se adentra ahora en ese terreno agreste, para recabar su opinión acerca del pontificado del papa Francisco I. Seguir leyendo Los sofismas del papa Paco.

Verdad I

“No preguntéis quién es el enemigo, ni qué vestidos lleva. Este se encuentra en todas partes y en medio de todos. Sabe ser violento y taimado. En estos últimos siglos ha intentado llevar a cabo la disgregación intelectual, moral, social de la unidad del organismo misterioso de Cristo. Ha querido la naturaleza sin la gracia; la razón sin la fe; la libertad sin la autoridad; a veces la autoridad sin la libertad. Es un enemigo que cada vez se ha hecho más concreto con una despreocupación que deja todavía atónitos: Cristo, sí; la Iglesia, no. Después: Dios, sí; Cristo, no. Finalmente el grito impío: Dios ha muerto; más aún, Dios no ha existido jamás. Y he aquí la tentativa de edificar la estructura del mundo sobre fundamentos que Nos no dudamos en señalar como las principales responsables de la amenaza que gravita sobre la humanidad: una economía sin Dios, un derecho sin Dios, una política sin Dios. El enemigo se ha preparado y se prepara para que Cristo sea un extraño en la universidad, en la escuela, en la familia, en la administración de la justicia, en la actividad legislativa, en la inteligencia de los pueblos, allí donde se determina la paz o la guerra” (12-X-1952).

Papa Pío XII