¿Igualdad / violencia de género?

Las 22 madres y tres madrastras que asesinaron a sus hijos en España

Raquel, Ikram, Katharina y Rina. CRÓNICA/NURIA SOLER (EL PERIÓDICO DE ARAGÓN) / QUIM PUIG (18 mar. 2018).
«La gente quizá vea ahora el caso de Gabriel como una anomalía, pero no lo es». Habla Andrés Conde, director de la ONG Save The Children. «No es un suceso. Es un problema invisibilizado y sistémico», continúa. «Todas las semanas hay casos de violencia extrema contra los niños. Su muerte es, desgraciadamente, una oportunidad: debemos arrojar luz sobre la violencia contra los niños. Por Gabriel, incluso».

El asesinato por estrangulamiento de Gabriel Cruz, confesado esta semana por la pareja de su padre, Ana Julia Quezada, ha puesto el foco en un fenómeno que apenas suele tener recorrido en los medios de comunicación y que ningún organismo oficial contabiliza: el de los niños asesinados por sus madres o madrastras. Pero encontrar una lista fiable de estos casos en España parece misión imposible. «No tenemos esos datos», responden en el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad; «sólo registramos a los menores asesinados por sus padres varones».

A menudo lo único que circula por Internet son números confusos sin fuente conocida y listados elaborados por webs contrarias a la denominada «ideología de género» en los que se mezclan casos de asesinato con otros de homicidio imprudente en los que ellas no tuvieron la intención de matar. De estos niños no se hacen informes ni estadísticas y por ellos no se convocan de forma automática concentraciones de repulsa.

Pero los pequeños existen, o existieron. Sus madres fueron investigadas y en muchos casos condenadas (a 20 años de cárcel como máximo). Ahora, la Fiscalía pide para algunas de ellas la prisión permanente revisable.

Según la recopilación de datos a partir de fuentes periodísticas y judiciales que ha llevado a cabo Crónica, en los últimos cinco años al menos 25 mujeres (22 madres y tres madrastras) han matado a sus hijos e hijastros en España. En tres casos acabaron con la vida de dos niños, de modo que las víctimas se elevan a 28 menores. Han sido asfixiados, arrojados por una ventana, golpeados… incluso acuchillados. A menudo la madre tenía problemas psicológicos; a veces, en un comportamiento generalmente atribuido al hombre, actuaba en venganza contra su pareja. En cinco casos, las mujeres se suicidaron después. En todos, las víctimas fueron niños -desde recién nacidos a chicos y chicas de 12 años- que murieron injustamente y demasiado pronto.

Violencia de género

En el mismo período, 20 padres, parejas o ex parejas de las madres han matado a 24 hijos. Este dato sí es oficial: desde el año 2013 el Gobierno registra año a año los casos de niños asesinados por sus padres varones en el marco de las políticas públicas contra la violencia de género.

Contra la «invisibilidad» de los menores asesinados en España la organización Save The Children ha puesto en marcha una campaña de concienciación llamada Los últimos 100. La ONG hizo un muestreo desde 2010 y documentó un centenar de casos de niños asesinados por sus padres, madres o por otros familiares, además de menores que se han suicidado, en muchos casos debido al acoso escolar.

La organización lleva tres años reclamando una ley de protección del menor que permita actuar sobre todo en el ámbito de la prevención (en casos de malos tratos en casa, bullying en el colegio, abusos sexuales, etc.). La aprobación de esta norma fue parte del acuerdo de investidura entre el PP y Ciudadanos, y todos los grupos del Congreso la apoyan. Sin embargo, Mariano Rajoy no la ha incluido en su calendario legislativo de este año.

«No existe suficiente relevancia pública sobre el problema de la violencia contra niños y niñas», lamenta Andrés Conde. Los asesinados por sus madres son un caso paradigmático. «¿Datos? No los va a encontrar. La violencia contra los niños no tiene registros oficiales, a diferencia de los países de nuestro entorno. Y eso es ya muy significativo: si nadie lo mide, no importa. Sólo se registran los niños víctimas de violencia de género. Ojalá se hiciera con la infancia el esfuerzo tan grande que se ha hecho con la violencia de género».

A continuación, por orden cronológico inverso, los casos de los últimos cinco años. Entre ellos no están los casos de homicidio imprudente. Tampoco aquellos en los que la mujer fue condenada por omisión al no evitar la muerte del pequeño a manos de su pareja. También se han descartado varios casos de bebés recién nacidos arrojados a un contenedor, de los que hay al menos una decena en estos cinco años, por las dudas que presentaban o por falta de información sobre su desarrollo judicial.

Nombre desconocido, 19 años

Alcalá de Henares, 23/2/2018

El caso se ha conocido esta semana. A las siete de la mañana del último viernes de febrero, una chica de 19 años acudió al hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares (Madrid) con síntomas de haber dado a luz unas horas antes. Pero del bebé no había noticia. Hasta que los suegros de la joven se presentaron en el hospital con una bolsa en cuyo interior estaba el cuerpecito de una niña muerta con varias puñaladas. La habían encontrado dentro de un armario de su casa. Ella, de origen magrebí pero nacionalizada española, sufre un trastorno psicológico, según fuentes de la investigación, y no quería tener un niño, por lo que presuntamente mató a la bebé, que nació viva.

Nombre desconocido, 42 años

Palma, 24/11/2017

La escena se la encontraron los bomberos en un tercer piso de la calle Gabriel Maura de Palma, después de que la ex pareja de la mujer viera a través de una rendija en una de las habitaciones los cuerpos inmóviles de la madre, de 42 años, y su hijo, de 13, en medio de un fuerte olor a quemado. Cuando los bomberos lograron derribar la puerta hallaron ambos cadáveres. Según los investigadores, la madre manipuló un brasero de carbón tapándolo con una manta y se encerró con su niño para morir juntos, intoxicados. Fue una muerte dulce por monóxido de carbono. Se le llama suicidio ampliado y suele ir vinculado a la depresión. Lo habitual es que este tipo de casos no tengan recorrido judicial ya que las autoras fallecen junto a sus vástagos.

Raquel, 34 años

Llucmajor, 4/4/2017

En Llucmajor (Baleares), la historia de Raquel M., su marido y la pequeña Alicia, de sólo 18 meses, es difícil de olvidar. Después de una discusión con su marido -él quería separarse y ella, volver a su Canarias natal con la hija de ambos, según contó Diario de Mallorca-, Raquel abandonó la casa familiar, ubicada en una zona rústica. Y no volvió. Así que por la mañana el hombre movilizó a la familia y se puso a buscarlas. En un edificio abandonado cerca de allí descubrió la desgracia. Raquel había ahorcado a su niña con un nudo náutico y se había suicidado después. Julio Ramón, que es como se llama el padre, descolgó a Alicia, la cogió en brazos y campo a través gritó desgarrado: «¡Mi niña, has matado a mi niña!».

Laura, 39 años

Aranjuez, 23/11/2016

A las 12.13 horas del 23 de noviembre, Laura G., de 39 años y con antecedentes psiquiátricos, mandó un WhatsApp a sus familiares y a un grupo de madres del colegio: anunciaba que no tenía ganas de seguir viviendo y que deseaba que su hija de cinco años no sufriera más. Y adjuntó una carta de siete folios escritos a mano explicando sus motivos. «Los servicios sociales me van a tomar por loca y yo no quiero que mi hija sufra», decía. En la calle del Mar de la localidad madrileña de Aranjuez, Laura acabó con su vida, aunque antes se llevó por delante la de su pequeña, a puñaladas.

Nali, 37 años

Las Palmas, 8/5/2016

La Fiscalía pide para Nali, una mujer de nacionalidad china residente en Las Palmas, prisión permanente revisable. Su caso fue especialmente duro. Nali convivía con su marido, también chino, con el hijo de ambos y con su hijastro: un niño de 10 años que su esposo había tenido con otra mujer en China y que se había traído a España. Para el menor su corta vida en Gran Canaria fue un calvario. Quemaduras, golpes sistemáticos y una paliza final, según ella misma confesó. La Fiscalía relata que la madrastra se enfadó con él porque había pegado a su hermano pequeño. Ella le golpeó durante 40 minutos, lo duchó con agua fría y lo mandó a su cuarto. Cuando al cabo de un rato fue a verle, le disgustó la respuesta del chico. Así que cogió un palo de madera de 25 centímetros y punta metálica y le atizó con él hasta matarlo. Luego lo dejó en la cama. El padre también está imputado por malos tratos habituales ya que «no impidió» la violencia que empleaba la madrastra.

Nombre desconocido, 50 años

Sant Boi de Llobregat, 16/4/2016

Un niño llamó al 112 y los Mossos d’Esquadra acudieron a la vivienda en Sant Boi de Llobregat (Barcelona). En la casa estaban la madre y sus cuatro hijos. La más pequeña, una niña de cuatro años, estaba muerta. La mujer, de origen pakistaní, confesó. Ahogó a la pequeña en la bañera. La oficina de prensa del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña no pudo aportar más datos sobre el recorrido del caso.

Alejandra, 39 años

Seseña (Toledo), 7/3/2016

Cuando el padre llegó a las tres de la tarde a su casa en Seseña, se encontró a su mujer, Alejandra, semiinconsciente, y al pequeño Daniel, de poco más de un año, sin vida. El caso está pendiente de juicio. Ella ha declarado que aplastó al niño sin querer y, al verlo, decidió tomarse un bote de pastillas y morir con él. Pero la autopsia indica que Daniel murió por «asfixia mecánica por sofocación» -le taparon la nariz y la boca presuntamente con una almohada- y un informe médico asegura que ella era consciente de lo que hacía, según fuentes de la acusación. Tras casi dos años de prisión provisional, Alejandra ha conseguido salir libre. Pero el futuro se le presenta complicado: su defensa pide que la condenen por homicidio imprudente, pero la Fiscalía solicita prisión permanente para ella y el padre de Daniel, también.

Mireia, 42 años

Gerona, 9/12/2015

Mireia P. parecía tenerlo todo. Era arquitecta técnica en Gerona, hablaba cuatro idiomas, se había casado con un arquitecto estrella. Pero aquel 9 de diciembre saltó desde un decimotercer piso con sus dos niñas: Sira, de 10 meses, y Bruna, de 11 años. Un tercer vástago que no se encontraba en la vivienda se libró de la tragedia.

Marisol, 34 años

Santiago de Compostela, 31/8/2015

La Audiencia Provincial de La Coruña condenó a Marisol Fabiola R. a 25 años de internamiento en un centro penal psiquiátrico por matar a su bebé en la habitación de un hotel de Santiago. Nacida en Chile pero con nacionalidad alemana, Marisol sufría esquizofrenia paranoide y había viajado con su marido a Santiago para participar en un congreso organizado por una secta. Según ella, durante ese viaje descubrió que su hija de seis meses «era el mal». La sentencia dice que Marisol puso a su bebé «sobre la cama y presionó con los dedos su zona cervical, hasta provocarle la asfixia y su muerte».

Zaida, 36 años

La Villa de Don Fadrique, 12/8/2015

Zaida P. degolló a su bebé de tres meses en un cementerio mientras gritaba «Satán, ven a por mí». Ocurrió en La Villa de Don Fadrique, en Toledo. Según la sentencia de la Audiencia Provincial que la condenó a seis años de cárcel, la mujer sufría episodios delirantes «con referencias constantes a Satán, la Biblia y similares», a causa de una depresión posparto agravada. Aquella noche cogió a su bebé, se lo llevó al camposanto de su pueblo y le rajó el cuello en el altar de la capilla.

Mireia, 36 años

Santa Perpetua de Mogoda, 27/5/2015

Los Mossos d’Esquadra arrestaron a esta española de 36 años acusada de haber ahogado en la bañera de su piso a su hijo de dos meses y medio. Ocurrió a las nueve de la mañana. La mujer llenó la bañera de agua, introdujo al bebé y lo ahogó. Después telefoneó a su marido y le contó lo que acababa de hacer. Antes de colgar, le anunció que pretendía suicidarse. Al no existir un registro especial de este tipo de casos, la administración de Justicia en Cataluña no ha podido localizar a petición de Crónica el recorrido judicial de este caso.

Odil, 38 años

Almàssera, 23/5/2015

«Mi idea era llevármelo al cielo conmigo», dijo Odil M. cuando confesó su crimen ante el jurado en la Audiencia de Valencia. Con su marido no se llevaba bien y él quería la custodia del niño. Fue el motivo que la empujó, según su confesión, a matar al pequeño Alejandro, de cinco años. Le dio un fármaco para dormirle y el niño se desvaneció en la cama. Entonces lo asfixió con un almohadón. Cuando el padre llegó al domicilio, se encontró al menor sin pulso y a la mujer con heridas en el abdomen y las muñecas. «Quería que su vida fuera más fácil sin nosotros, quitarnos de en medio», afirmó la homicida. Natural de Nicaragua, el año pasado fue condenada a 18 años de prisión por un delito de asesinato con agravante de parentesco y atenuante por analogía de alteración psíquica.

Anarda, 37 años

Gibraltar, 30/3/2015

Fue descrito como el crimen más terrible de la historia reciente de Gibraltar. Y una sorpresa según avanzaron las investigaciones. Cuando en una vivienda de la ciudad apareció muerta una familia al completo -el marido, la mujer y las dos hijas-, lo primero que se pensó fue que él las había matado y después se había suicidado. Pero no ocurrió así. Según las investigaciones, Anarda de la Caridad P., española nacida en Cuba y aquejada de una fuerte depresión posparto, acuchilló a su compañero y a sus hijas de cuatro años y 45 días, respectivamente, y después se cortó las venas.

Ikram, 27 años

Zaragoza, 21/11/2014

Ikram B. tenía 27 años cuando en 2014 asfixió a Narwa, su bebé de nueve meses, mientras la amamantaba en su vivienda de Zaragoza. Según la sentencia ratificada por el Tribunal Supremo, la joven, de origen marroquí, mató a Narwa, apretándole con fuerza la boca sobre su pecho e impidiéndole respirar. Ella se declaró inocente («Quiero a mis hijas, aguanté nueve meses con desmayos, vómitos y con sangrados, por lo que no puedo hacer eso. Es una barbaridad»), pero los investigadores consideraron que detrás de aquel asesinato estaba un rito bereber y que ella creía que la casa en la que vivía estaba embrujada y sus hijas, amenazadas por espíritus malignos. También se sospechó que antes hubiera hecho lo mismo con sus otras dos hijas pequeñas, de las que sobrevivió una, pero fue absuelta por falta de pruebas. Está condenada a 18 años de cárcel.

Alicia, 41 años

Madrid, 5/9/2014

El pequeño Miguel, de sólo dos años, murió apuñalado y estrangulado a manos de su madre en Madrid. Según la sentencia de la Audiencia Provincial que la condenó a 12 años de internamiento en un centro psiquiátrico, Alicia R., profesora de instituto, licenciada en Música y Química, ató los pies de Miguel con una cuerda, le rodeó la cabeza y el cuello con una cinta de embalar y le asestó 67 puñaladas en el abdomen y en la ingle. Luego le rodeó el cuello con un cordón y con un cable del cargador de un teléfono móvil y apretó. La encontraron inconsciente en la bañera. Alicia había abandonado el tratamiento que seguía cuando quiso quedarse embarazada.

Vanesa, 18 años

Alcoy, 6/8/2014

La joven Vanessa Q., de 18 años, reconoció los hechos en la primera sesión del juicio: en verano de 2014 mató a su bebé recién nacido a cuchilladas en la bañera de su domicilio de Alcoy (Valencia) y después lo arrojó dentro de una bolsa a un contenedor de basura. Vanessa había ocultado su embarazo, pero se había informado en internet sobre el parto y algún conocimiento tenía porque estudiaba primer curso de auxiliar de Enfermería. Su crimen salió a la luz porque, tras deshacerse del niño, la madre empezó a sangrar y acabó yendo al hospital. La Audiencia la condenó a 15 años de prisión.

María Laura, 34 años

Alicante, 4/2/2014

A sus cinco años, la pequeña Yaiza tuvo demasiada mala suerte. Su madre era toxicómana, su padre estaba en la cárcel y quien la cuidaba era la última pareja de él, María Laura A. La madrastra, que trabaja de cocinera en un bar, la pegaba a menudo. Cuando la niña murió por la enésima paliza, María Laura sostuvo que fue un golpe accidental. En 2015 la Audiencia de Alicante la condenó a 14 años y medio de cárcel y a indemnizar con 60.000 euros a la madre de Yaiza. La sentencia consideró probado que la niña murió como consecuencia de «una agresión brutal» y que sufría malos tratos habituales a manos de la madrastra, a veces incluso con perchas.

Katharina, 40 años

Torrevieja, 23/1/2014

El caso de Katharina K. es terrible. Katharina llegó con su hijo de 10 meses a España huyendo de su país, Suiza, tras sacar a su niño del hospital de Zúrich donde estaba ingresado a causa de la hidrocefalia con la que había nacido. Se lo llevó porque Katharina denostaba la medicina convencional y abogaba por la alternativa. La orden internacional de busca y captura contra ella surtió efecto en un centro comercial de Torrevieja (Alicante), donde la Guardia Civil la detuvo. Al bebé lo llevaron al hospital. Pero al día siguiente, en una habitación del centro médico, Katharina, custodiada por dos agentes, pidió permiso para dar un baño al niño. Lo que hizo fue desvestirlo, sacar un cuchillo que llevaba escondido en el bolso y degollar al pequeño. Luego quiso suicidarse. Ella reconoció los hechos y aceptó 11 años de cárcel.

Rosario, 42 años

Teo, 21/9/2013

Su cara inundó los informativos. Era «la mala» del caso Asunta. Según la sentencia firme, tanto Rosario (abogada, 42 años) como Alfonso (periodista, 51), los padres adoptivos de Asunta (12 años), acordaron matar a la niña. Cuando aquel día los tres comieron juntos, Rosario y Alfonso suministraron a la pequeña «una cantidad de medicamento que contenía lorazepam, necesariamente tóxica, para posteriormente, cuando hiciera efecto, asfixiarla». Rosario trasladó a Asunta a una casa ubicada en Teo (La Coruña), donde asfixiaron a su hija y la ataron por los brazos y los tobillos. Fueron condenados a 18 años de prisión.

Icíar, 36 años

Las Rozas, 26/8/2013

«Nene, he matado a nuestro hijo», le dijo Icíar M. a su marido. Icíar tenía 36 años y, según confesó entonces y ratificaría más adelante, asfixió con una almohada a Koldo, su bebé de tan sólo 33 días. Los intentos del hombre por reanimar al niño no sirvieron de nada. Ocurrió en verano de 2013 en Las Rozas (Madrid). Según la sentencia que la condenó, Icíar lo asesinó convencida de «la idea distorsionada» de que al niño le esperaba un «futuro desolador» y que acabando con su vida le ahorraría sufrimientos. Koldo había nacido con malformaciones y ya había tenido que ser operado. «Yo no quería hacerlo, soy lo peor, soy el diablo, he matado a mi hijo», clamó Icíar ante los efectivos del Summa y de la Policía Local. La madre parricida, diagnosticada con depresión posparto, llegó a un acuerdo con la Fiscalía y con la acusación ejercida por el padre del niño, a quien indemnizó con 101.000 euros. Fue condenada a cuatro años y seis meses de prisión e internada en un centro psiquiátrico.

Hortensia, 48 años

Córdoba, 26/4/2013

El suceso, tan dramático, dejó a Córdoba muy tocada. A las 22.20 horas del 26 de abril de 2013. Hortensia R., nacida en la ciudad andaluza, se fue hasta el puente de Miraflores con su hijo, de cuatro años, se subió con él a la barandilla y lo arrojó al río Guadalquivir. Ella también se tiró, pero unos policías municipales la rescataron. Con el niño no se pudo hacer nada; murió ahogado. La Audiencia Provincial tuvo en cuenta que Hortensia había bebido varias cervezas ese día y había tomado pastillas de Bromacepam. La condenó a 15 años de cárcel y a indemnizar con 90.000 euros al padre del niño.

Nombre desconocido, 17 años

Cambil, 10/4/2013

Al pequeño, recién nacido, lo hallaron muerto en un armario en Cambil (Jaén). Su madre, de sólo 17 años, confesó el crimen: lo había envuelto en toallas y metido en el armario de su cuarto. En el cuerpecito del niño había heridas de arma blanca. Las autoridades tuvieron noticia del caso cuando la menor acudió a un hospital aquejada de dolores. Primero negó que hubiera dado a luz; después lo reconoció, pero aseguró que el niño había nacido muerto. Ella aceptó seis años y medio de internamiento en un centro especializado en régimen cerrado y cuatro años más de libertad vigilada.

Rina, 35 años

Barcelona, 7/4/2013

Dos hermanos, Alison (11 años) y Andrés (nueve años) perdieron la vida en abril de 2013 en el barrio del Carmel de Barcelona. Su madre, Rina M., boliviana de 35 años, los ahogó en la bañera de casa. Fue condenada a 20 años de cárcel. Según la sentencia de un juzgado de Barcelona, Rina decidió consciente y voluntariamente asesinar a sus dos pequeños. Primero los drogó y después los sumergió en la bañera hasta que no pudieron respirar más. La mujer reconoció los hechos, que en un principio había negado, y se justificó asegurando que había sido abandonada por su esposo, estaba en paro, carecía de papeles y no quería que los niños «sufrieran más». La sentencia dio por probado que ella padecía una situación como «mínimo» de acoso psicológico por parte del marido, que no le pasaba ninguna pensión por los hijos.

Marián, 40 años

Gijón, 5/3/2013

La Audiencia Provincial de Asturias condenó a 17 años de cárcel a Marián O. por matar a su bebé de sólo dos meses a base de malos tratos constantes. Agresiones durísimas como sacar al niño de la cuna agarrándolo por las orejas y clavarle con fuerza las uñas para que callara. Ocurrió en Gijón, en marzo de 2013. A Marián., de 40 años -que aseguraba tener problemas con el alcohol y sufrir alucinaciones-, le agobiaban los lloros de sus tres hijos. A su marido le decía que las lesiones se las hacían los niños. Ella aceptó la condena. Durante esos 17 años de cárcel Marián no puede ejercer la patria potestad y durante los primeros seis tiene prohibido comunicarse con sus hijos y acercarse a ellos o a cualquier lugar que puedan frecuentar.

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