Pelé es negro.

El ganador del concurso de carnaval de Las Palmas, Borja Casillas, Drag Sethlas en la intimidad, debe de residir en Irán habida cuenta de que asegura que la burla a la religión en su espectáculo forma parte de una crítica que nadie se atreve a hacer en España. Como en Canarias es una hora menos cabe la posibilidad de que el chico no esté al cabo de las últimas noticias. Las que informan de que en España quien ofende no es un travesti que caricaturice a Jesús, sino un católico que diga que los niños tienen pene.

Borja Casillas se cree un transgresor, pero en España transgresor es, en nuestros días,  quien reza el rosario, habla bien del prójimo y ve en 13 TV la audiencia general del miércoles. Aquí no hay aprendiz de progre que no vilipendie al catolicismo, de modo que su parodia de la crucifixión se enmarca en la normalidad de un país que considera que el asalto de las descamisadas a la capilla de la Complutense es libertad de expresión, pero pide juicio por el mensaje de un autobús que asegura, más o menos, que Pelé es negro.

Si el laicismo gana de momento la batalla de la opinión pública es porque a la opinión pública le resulta menos atractivo el silencio de las monjas de clausura que la quema metafórica de un convento, cuya llama prende el laicismo con la aquiescencia de una sociedad desnutrida espiritualmente que regala las cerillas al pirómano. De hecho, al obispo de Canarias, Francisco Cases, la afrenta le ha entristecido en especial porque ha sido el respetable el que ha decidido con su voto que ganara Borja Casillas. En el triunfo de Drag ha sido determinante el comodín del público. Era de prever: la turba siempre pide al jurado que libere a Barrabás.

Fuente

Un pensamiento en “Pelé es negro.”

  1. En esta ocasión totalmente de acuerdo.
    No está bien medir o hacer censura con raseros diferentes. Independientemente de los contenidos de todas y cada una de las situaciones que expones, el expresarse de forma libre ….SIEMPRE con respeto.
    No todos pensamos igual …pero todos debemos tener la posibilidad de expresarnos desde la diferencia. Sin hacer daño o herir de forma gratuita, cada cual desde su fuero interno, desde sus creencias, debe exponer si así lo considera, aquello en lo que cree.
    Los mismos que ven peligro de adoctrinamiento en determinadas conductas, se permitan adoctrinar en sentido contrario con conductas similares.

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