“Hoy me hace duelo…”

…trasladar aquí (parcial y libremente) una carta de san Pablo esclarecedora del porqué unos hombres siguen unas ideas y otros se conducen por otras, normalmente contrarias.

En medio de este mundo, que es como un Jardín con muchas clases de árboles y flores – el símil de “Bienvenido Mr. Chance” – discernir y decidir en qué creer, es el primer paso para obrar bien o mal.” 

/ Os rogamos, a propósito del regreso de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con él, que no perdáis fácilmente la cabeza ni os alarméis por supuestas revelaciones, dichos o cartas nuestras, como si afirmásemos que el día del Señor está encima.

Que nadie en modo alguno os desoriente. Primero tiene que llegar la apostasía y aparecer la impiedad en persona, el hombre destinado a la perdición, el que se enfrentará y se pondrá por encima de todo lo que se llama Dios o es objeto de culto, hasta instalarse en el templo de Dios, proclamándose él mismo Dios. ¿No recordáis que, estando aún con vosotros, os hablaba de esto? Sabéis lo que ahora lo frena, para que su aparición llegue a su debido tiempo. Porque esta impiedad escondida está ya en acción; apenas se quite de en medio el que por el momento lo frena, aparecerá el impío, a quien el Señor Jesús destruirá con el aliento de su boca y aniquilará con el esplendor de su venida.

La venida del impío tendrá lugar, por obra de Satanás, con ostentación de poder, con milagros, señales y prodigios falsos, y con toda la seducción que la injusticia ejerce sobre los que se pierden, en pago de no haber aceptado el amor de la verdad que los habría salvado. Por eso, Dios les manda un extravío que los incita a creer a la mentira; así, todos los que no dieron fe a la verdad y aprobaron la injusticia serán llamados a juicio. Y serán condenados todos cuantos no creyeron en la verdad y prefirieron la iniquidad./

/Así pues, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta. Que Jesucristo, nuestro Señor, y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado tanto y nos ha regalado un consuelo permanente y una gran esperanza, os consuele internamente y os dé fuerzas para toda clase de palabras y de obras buenas./

Segunda Carta de S. Pablo a los Tesalonicenses (2,1-12 +).

  • *La mentira y la verdad aquí referida, no tienen solamente un sentido o valor puramente intelectual, sino un sentido existencial y de los valores que abarca toda la vida y la conducta del hombre como individuo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *